Sé que me acordaré de un cielo raso
donde las manchas de humedad eran un gato, un número, una mano cortada.
Sé que me acordaré del ruido
de un water en alguna habitación lejana del hotel,
su triste catarata de bolsillo, su inevitable recurrencia.
Chaçun ses madeleines, chaçun ses Albertines
Serás por siempre imán de imágenes,
las más turbias y vanas me traerás con el gesto
que en la caliente oscuridad del cuarto
era encender los cigarrillos del hartazgo,
ver asomar nuestros desnudos cuerpos flanco a flanco,
Las más pequeñas turbias cosas,
una uña lastimada que te dolía tanto, el triste
rito de ir a lavarte y regresar, las servidumbres.
Tan sólo compartimos los bares y las calles
antes de amarnos contra tres espejos:
¿qué más podría darme tu recuerdo?
Pero yo sé guardar y usar lo triste y lo barato
en el mismo bolsillo donde llevo esta vida
que ilustrará las biografías. Ve, pequeño fantasma,
el baño está ahí al lado,
yo fumaré esperándote
empezaremos otra vez. El cielo raso
dibuja un gato, un número, una mano cortada.
jueves, julio 31, 2008
Te quiero en Mi-Bemol
Estoy empezando a olvidarme del olor de tu pelo, el olor a arroz quemado, a puchos, a vino y vainilla que inundaba el departamento cada vez que estabas conmigo. Quiero verte, escucharte renegar porque no puedes parir un acorde, te acuerdas cómo me tirabas a la cama y empezabas a besarme...empezabas a murmurar una melodía, dejabas de besarme, la escribías y te me venías encima...te acuerdas?
Y un día te fuiste, me dijiste que ya volvías y no te vi más, dejaste la llave con el portero, pagaste lo que faltaba de la renta y no te vi más. Aun te preparo el desayuno, aun espero que llegues, pero la puerta no se abre y ya casi no recuerdo tu olor.
Y un día te fuiste, me dijiste que ya volvías y no te vi más, dejaste la llave con el portero, pagaste lo que faltaba de la renta y no te vi más. Aun te preparo el desayuno, aun espero que llegues, pero la puerta no se abre y ya casi no recuerdo tu olor.
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