martes, marzo 18, 2008

LAS VACAS

Estamos ante la inevitable crisis de las vacas; con tanta lluvia, las vacas se están ahogando, pero a la gente le importa un carajo; hayan o no, la cosa es saciar el buche, comerse un delicioso anticucho, protestar porque ahora cuesta más y seguir, total son solo vacas ¿verdad?

Hace un par de semanas atrás, en las noticias, vi dos cosas interesantes: la muerte de una vaca en tiempo real y 40 vacas muertas después de un accidente de transito. La primera me impresionó mucho, le quité el volumen al televisor, porque la música sensacionalista lo iba a joder....una vaca ahogándose en tiempo real, cosa de un minuto, la vaca luchando por sobrevivir, queriendo nadar, sobrevivir... pero finalmente optó por ahogarse. La escena me conmovió, me puse mal, como que me arruinó el día, la semana...aun pienso en esa vaca y me provoca una cosa extraña en el sentimiento de vivir.

Lo otro: cuarenta cadáveres de vacas en la carretera, atrapados en medio de fierros y maderos que antes eran un camión... la misma sensación. No me malinterpreten, aun como carne, no soy vegetariana ni nada por el estilo, solo que me conmovió...

Este asunto de las vacas viene presionándome hace ya rato, no se porque, las veo en todas partes, con esos sus ojotes que parecen a punto de llorar... ¿Por qué estos animalotes tienen cara de pena constantemente? Cuando se te acercan, porque les gusta que los toquen, te ponen una cara de nostalgia...increíble.

¿Qué habrá pasado por la mente de la vaca que se ahogó solita en medio de tanta agua? ¿Qué habrán sentido esas cuarenta vacas al darse cuenta que todas juntitas se iban a morir en un rato más? No dejo de pensar en vacas y sus ojos de eterna tristeza, tendrán ellas penas más grandes que las nuestras....si es así, me siento un poco más acompañada.

Tal vez se sienten decepcionadas de ser vacas, se ponen tristes porque no pueden salir del pastizal en el que están todo el tiempo, tal vez se sienten así de no conocer lo que pasa o por no darse cuenta.

Deben sentirse tan solas, toda su vida está destinada a producir para que otros consuman lo suyo, consuman su esencia, de su entereza de vaquitas. Cómo el sistema se aprovecha de las pobres vacas que nacen, engordan, comen... todo por nosotros, todo, todo por nosotros. Nos comemos a sus amigas, a sus bebés, les robamos su leche, las tratamos como si nada a las pobres vacas...

Creo que nosotros también somos un poco vacas, somos un montón de animalitos que salimos a pastar cada día, para producir algo que luego otros se lleva. Siempre hay alguien que se lleva una parte de nosotros, se llevan nuestra esencia, nuestra vida, nos ordeñan hasta la última gota y no vuelven hasta que no tengamos algo para dar.

Con estas lluvias que no paran de caer, será acaso que podremos ahogarnos, dejar de lado nuestro suplicio, nuestras penas, cerrar nuestros ojitos de vaca triste y dejar que el agua nos trague, nos hale hasta el fondo.

Yo no quiero ser la vaca de ojos tristes que encima el camión se resigna a ir al matadero o que todos los días se despierta para que la ordeñen a la misma hora. Prefiero ser la vaca que se ahoga en el Beni, que decide solita, que elige no perder su dignidad. Quiero ser la vaca que deja de mover sus patas y decide pastar en otra parte donde obviamente la hierba es más verde y sabe mejor.

No hay comentarios: