lunes, julio 09, 2012

la respuesta dilatada

Ya recordé por qué...
Fue la rosa de Dali, los vestigios de ternura regados por todas partes, las ganas de cantar en la boca del otro aguantándonos la risa, el salir en pijamas a tomar helado en invierno, el empaparte el libro de poemas con agua de mar, el regalarnos siempre una hojita seca o un tesoro de niños encontrado en el camino, el tomarnos siempre de la mano cuando dormíamos, porque no queríamos estar lejos el uno del otro ni siquiera en los sueños, la miel, el frío, la sal, el dulce de leche en tus tostadas, el chocolate en tu remera y las manchas de café que lavabamos cada día...
Ya recordé por qué...no era tu voz, ni tu arte, ni tu alma más joven, ni los acordes de la guitarra, ni los cuadros con figuras extrañas, hechas de hilitos  de pintura roja y negra, ni los poemas, ni Bolaño, ni Cortázar, ni Borges, ni Castillo, ni las peliculas, ni nada, no, no era nada de eso; eras tu y tu manera de envolverme en una burbuja sin tiempo ni espacio

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